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Periodismo Cultural de la Secretaría de Cultura Un informante en el olvido: Alfonso Reyes














Alfonso Reyes es considerado como el escritor y pensador mexicano más visionario y sobresaliente del siglo XX, cuyo legado sigue arrojado ideas y reflexiones. Fue uno de los que rompió las estructuras esquemáticas de la escritura, observó, analizó y escribió los fenómenos sociales de su tiempo y lo hizo a través de la prosa, apoyado en las ciencias y disciplinas que estaban a su alcance, pues dijo que para escribir es trascendental cuidar el fondo sin descuidar la forma. Estos conceptos los expresa Marcos Daniel Aguilar en su libro Un informante en el olvido: Alfonso Reyes, de la colección Periodismo Cultural de la Secretaría de Cultura.

Este 17 de mayo se cumplen 127 años del natalicio del poeta, ensayista, escritor y diplomático Alfonso Reyes (Monterrey, Nuevo León, 17 de mayo de 1889 — Ciudad de México, 27 de diciembre de 1959). La posición crítica del también filósofo y humanista se aplicaba asimismo al periodismo. En un artículo publicado en Revista de Revistas en 1913 con el título “Un recuerdo del Diario de México” habla sobre el predominio del estilo noticioso estadounidense, al observar que la prensa mexicana imitaba esa forma de hacer periodismo, refiere en su investigación Marcos Daniel Aguilar.

“La prensa mexicana –escribía Alfonso Reyes-- ha vivido, desde hace muchos años, dominada por un solo criterio. Muchos periodistas nuestros se han formado bajo las sugestiones, las enseñanzas, las disciplinas de ese criterio. De un criterio que consiste en sustituir la excelencia por la abundancia”. Se quejó de la falta de profundidad en los contenidos de los diarios, argumentando que el ver u oír la información no significa que el lector lo entienda.

En ese artículo también menciona, de acuerdo siempre con la referencia de Un informante en el olvido: Alfonso Reyes, que en otros tiempos la prensa daba más espacios a la reflexión, al cultivo de la inteligencia, la literatura y a los escritores siendo, según el regiomontano, el Diario de México (1805 – 1816) el único que lo constituyó.

“Un fenómeno de modernidad que le toca vivir a Reyes es el auge ya definitivo de la prensa escrita, que llega por millones y cientos de miles de ejemplares de periódicos a todas partes del mundo, la gente ya se está enterando y educando a través del periodismo, entonces Reyes dice -como dicen los teóricos de la democracia- ‘el periódico se convirtió ya en la nueva plaza pública’ donde los ciudadanos tomamos datos que nos dice el periódico del hecho público, de la cosa pública, y con base en eso, dice Alfonso Reyes, ‘como ciudadanos tomamos una opinión y esa opinión se va a ver reflejada en esa plaza pública o en el momento de tomar una decisión algún gobernante’”, expone Marcos Daniel Aguilar.

El autor del libro Un informante en el olvido: Alfonso Reyes, de la colección Periodismo Cultural de la Secretaría de Cultura, explica que es importante tener una pluralidad de voces periodísticas, donde los lectores puedan tomar diversos puntos de vista sobre un hecho, de un fenómeno que interese a todos y con base en eso se tomen decisiones.

Alfornso Reyes realiza una reflexión, cómo se puede leer en el libro, de lo que fue el periodismo en el siglo XIX y de las trasformaciones que estaba sufriendo este oficio en las primeras décadas del siglo XX, con sus encantos y desencantos, un periodismo cada vez menos reflexivo y más informativo, menos literario y más inmediato. Con la industrialización de la prensa en México, se produjo otro cambio en los periódicos: que tuvieran cada vez más lectores y que los dueños de los diarios se relacionaran estrechamente con la clase política y empresarial, así “el periódico fue para los negocios lo que el vapor es para la máquina, el desarrollo económico y el desenvolvimiento del periódico se encuentra ligado”.

Pero no solamente se percataría de eso, también vería algo que hasta la fecha sigue persistiendo en el periodismo, pues éste se estaba convirtiendo en una “sonaja de los hechos: aturdir con la información, no dejar tiempo de pensar, de escoger, de preferir. Ya sabe, los absurdos que viven mucho acaban por convertirse en razón. Así sucedió que la doctrina de la abundancia sin excelencia fuera coronada por el éxito. El éxito comercial, se entiende, el único a que osó apetecer. Además de que los tiempos eran propicios”.

“Reyes se adelanta muchísimo, se adelanta a la libertad de expresión dice: ‘una ciudad, un país que solamente tenga una voz en el periódico, que solamente tenga un periódico, allí no se genera una opinión pública’, es decir, no hay una democracia, tiene que haber una gama de periódicos, y si de esos periódicos algunos son independientes pues qué mejor”, anota Marcos Daniel Aguilar.

De tal manera que el conocimiento de Reyes, y su exilio en España (1914 a 1924 años en los que escribió para diversos diarios como reportero, colaborador y fotógrafo), le ayudarían a su labor informativa madurando su técnica para escribir un periodismo informativo y de opinión, ya que ejecutó y perfeccionó todos los géneros periodísticos que se puedan trabajar en un medio impreso, incluso hasta crear nuevos, como las reseñas o críticas que realizaba al cine.

“Tiene claridad en las ideas y en la historia de la humanidad, que puede definir un fenómeno, lo puede describir tanto que incluso llega a adelantarse a su tiempo. Él lo hizo, por ejemplo, cuando habla sobre el cinematógrafo, cuando estaban haciendo el cinematógrafo muchos decían que no iba a perdurar y sin embargo Reyes dijo: ‘No, el cinematógrafo va a ser la disciplina artística que va a englobar, que va a capturar todas las demás disciplinas’, y entonces Reyes desde 1915 ,a lado de Martín Luis Guzmán, va a estar viendo que el cine no solamente se va a convertir en la gran expresión artística del mundo moderno sino que se va a convertir en una gran industria cultural que incluso va a generar grandes recursos económicos y es lo que justamente vemos hoy”, señala el autor de Un informante en el olvido: Alfonso Reyes.

“Me gustaría decir que Reyes es un difusor de nuestro tiempo, es un historiador de un tiempo muy reciente. Si México vive una crisis cultural, una crisis de valores, como lo están diciendo muchos teóricos el día de hoy, Reyes entendió cuál es el origen de esto y regresar a sus letras nos permite entender por qué somos una sociedad violentada, por ejemplo, porque no hemos logrado consolidar nuestra democracia del todo, porque nuestras libertades de expresión o de imprenta se siguen poniendo en duda. Entonces creo que logra captar muy bien estos temas desde un siglo atrás, o casi un siglo atrás, eso lo podemos traer muy bien al siglo XXI y entender que alguien en el pasado, que vivió en este país, y que habló nuestro mismo idioma, reflexionó también sobre esto. Creo sería un buen ejercicio a 127 años de su nacimiento”, concluye.

La Secretaría de Cultura a través de su colección de Periodismo Cultural, recupera las reflexiones sobre la obra de Alfonso Reyes e invita a la lectura de títulos como el de Marcos Daniel Aguilar, Un informante en el olvido: Alfonso Reyes, en el que se puede leer la vida y obra de Reyes, su vida en España, sus crónicas, reseñas, artículos e incluso las fotografías que llegó a tomar las cuales se reproducen este volumen. Al igual que en Alfonso Reyes y el periodismo, introducción y selección de textos de Humberto Musacchio, que también ofrece una gran variedad de reproducciones de su obra. Ambos títulos de se pueden consultar parcialmente en http://www.cultura.gob.mx/periodismo/publicaciones/ y en el sistema de Educal.

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