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El artista sonoro Diego Losa puso a soñar al público de la Fonoteca Nacional



“La música acusmática nos permite olvidarnos de que existe un ritmo y una armonía. Nos invita a cerrar los ojos y estar en un película sin imagen en donde podemos soñar, viajar e imaginar cosas”, destacó el artista sonoro Diego Losa, quien ofreció el concierto Diego Losa & Friends en el patio de la Fonoteca Nacional.

En su segunda visita a México, el también compositor argentino radicado en París, ofreció un espectáculo emotivo, asombroso, único, de música acusmática y multicanal para ocho altavoces.

Cuatro obras (tres grabadas y una performática interpretada en tiempo real) integraron el programa del concierto que convocó a 102 personas.

“Para mí la música no tiene muchas fronteras, no hablo de país, sino de estilos. Vengo de la música clásica, pasé por la popular, el jazz y entré a la más extraña, a la música contemporánea y electroacústica que para mí es la mejor, ya que es donde podemos sentir”, comentó, en entrevista, el artista sonoro minutos antes de iniciar su concierto.

Diego Losa & Friends arrancó con Springtime de Daniel Teruggi, obra que a través de sonidos de aves, el viento, voces, pasos, latidos del corazón, respiraciones, campanas y de un reloj, invitó al público a viajar con su mente, habitar y luego deambular por diversos espacios, sin buscar realmente algo en particular. 

Después sonó Mejor morir en la selva de Javier Álvarez, la pieza del concierto más ovacionada por el público, ya que a través de música electrónica y efectos de sonido de moscas, ecos de voz, balas y del vuelo y aterrizaje de un helicóptero, el público fue colocado en medio de una persecución y luego en un combate.

De acuerdo con su autor, se trata de una pieza que habla del tema del vuelo de diversas criaturas (reales o imaginadas), de la metamorfosis y del tránsito de los hombres de la vida a la muerte.

El público también escuchó Horizons, ou le recit d´un voyageur (Horizontes, o la historia de un viajero) de Diego Losa, pieza que a través de sonidos como el vuelo de luciérnagas, voces, música electrónica y enormes olas de mar, remitió al paso del tiempo, a vuelos nocturnos, al tránsito por campos, ciudades, el espacio interestelar y por pasajes insólitos en donde todos caminan tranquilos y solitarios. 

“El número que usted marcó ha cambiado…el número que usted marcó no existe”, dice una voz en inglés, que se repite continuamente, mientras se escucha el sonido de un fax.

Se trata del inició de Fantasmas, Cortázar de Diego Losa, la última pieza del concierto, una obra que a través de juegos de ritmos, voces de niños, de una mujer que dice frases en inglés y francés, de sonidos de alarmas, frases de discursos políticos y de un latido de corazón que nunca deja de sonar, habla de los mitos y fantasmas argentinos.

Fue una pieza que invitó al público a dejarse llevar al mundo de los espíritus, en donde el escritor argentino Julio Cortázar fue el guía, quien con su voz llevó al escucha por los caminos de lo cotidiano a lo absurdo.

“Es una obra -detalló Diego Losa- en donde hay una especie de homenaje a Cortázar, que para mí no sólo es un mito en el país, sino un gran poeta que además tiene una voz fabulosa y quise jugar con ella ya que su poesía es fabulosa.

“La pieza tiene que ver con períodos angustiantes en Argentina, de revoluciones, dictaduras, momentos bien y mal. Muestra que soy de ese país pero a la vez cómo me radiqué en el exterior, por lo que ofrece una visión desde otro punto de vista del estado y de sus mitos”.

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